Donde la emergencia se volvió injusticia
La DANA dejó al descubierto una injusticia Estuve en Catarroja como voluntaria durante la DANA, y lo que viví allí cambió profundamente mi forma de entender la justicia social. Esto no era sólo una catástrofe natural, sino un reflejo de desigualdades que ya existían y que, en cuestión de horas, se hicieron imposibles de ignorar. Tengo el recuerdo del barro cubriéndolo todo, las casas abiertas en canal, muebles destrozados por las calles como si fueran restos de una vida arrancada de golpe. Pero lo que más me impactó no fue la destrucción material, sino la sensación de abandono. Muchas personas no solo necesitaban ayuda para limpiar, sino para sentirse escuchadas, acompañadas, reconocidas. Había rabia, sí, pero sobre todo una tristeza silenciosa que lo impregnaba todo. Me di cuenta de que no todos partían del mismo lugar. Las familias con menos recursos eran las que más lo habían perdido y las que más tardaban en recibir ayuda. Mientras algunas podían apoyarse en seguros o segundas...